20 Apr. 2011
Escrito por Rosana Debellis - Comentar la noticia ahora
A los siete años Thomas Edison fue expulsado de la escuela por retrasado, Albert Einstein desde sus comienzos, demostró cierta dificultad para expresarse, por lo que aparentaba poseer algún retardo que le provocaría algunos problemas de socialización, la inquisición obligó a Galileo a abdicar de sus ideas… Así podríamos mencionar a empresarios, actores, dibujantes de la talla de Walt Disney o figuras de la historia como Cristóbal Colón.
Cuando Edison inventó la bombilla, no le salió a la primera, sino que realizó más de mil intentos. Cuando un discípulo suyo le preguntó que porqué persistía en construir una bombilla si tras más de 1000 intentos no había conseguido más que fracasos, Edison le respondió: no son fracasos, he conseguido saber 1000 formas de cómo no se debe hacer una bombilla!!!
Tanto Edison como los demás poseían una cualidad: Ver más allá que el resto y contar con el suficiente tesón de defender sus ideas sobre todas las cosas.
No importa lo difícil que se pongan las cosas, o la cantidad de gente tóxica con la que nos topemos, seamos persistentes con nuestros ideales, y sobre todo seamos transparentes con los demás. Nuestros clientes agradecerán que no queramos venderles “castillos en el aire” ni que prometamos la realización de cosas que no podamos cumplir, pero sobre todas las cosas exaltarán nuestra actitud (si es positiva obviamente!!!) y nuestra capacidad para recorrer “La milla extra”. Cervantes dijo: Ningún hombre vale más que otro, a no ser que haga más que el otro.
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